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Discriminación

Una de las principales fuentes de la desigualdad es la discriminación.

Según Cesar Rodríguez, en su texto titulado “Derecho a la igualdad”, factores tales como los ingresos, la clase social, la raza, el género, el origen étnico, la nacionalidad, la filiación religiosa o la ideología política dan lugar a las formas de discriminación.

Existen ciertos grupos minoritarios que no están "efectivamente incorporados" (tomado de Peter Schuck) en la sociedad.

Estos grupos están discriminados y se encuentran en una posición de "subordinación perpetua" (expresión tomada de “Derecho y grupos desaventajados” de Gargarella), lo cual se ve reflejado en la economía (clases menos favorecidas), en la política (estos grupos no tienen representación política) y en la vida social, en este caso, los motociclistas, minoría en la vía publica, son acusados de ser los causantes de “la inseguridad” y por lo tanto deben ser “perseguidos y marcados con una pechera reflectante numerada”.

El derecho (sistema judicial) ha sido utilizado como elemento de control por parte de de los grupos predominantes, con objeto de mantener el status quo.

La discriminación ha sido una de las principales fuentes de desigualdad, debido a que, como ciertos grupos están marginados de las decisiones, se les priva de ciertos derechos fundamentales, tales como la libertad, la salud, la seguridad social y la educación, entre otros muchos.

Al obligar al motociclista a vestir de manera diferente a los demás ciudadanos, se estigmatiza a la persona, apartándolo de la sociedad con un aval estatal, señalándolo como una persona peligrosa ó un posible delincuente.

Es fácil para cualquier miembro de la sociedad (cualquiera que sea el sector al que pertenezca) desinvolucrarse del asunto de la discriminación, sobre todo cuando no le afecta directamente; es más difícil, en cambio, involucrarse en la lucha contra la discriminación cuando esta lucha nace de un despertar de la conciencia, tanto a nivel individual como a nivel colectivo.

El artículo 1 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos establece que "Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros."

Sin embargo, el proyecto va en contra de este principio básico, al estigmatizar injustamente, y sin ninguna prueba a un ciudadano honesto, por el mero hecho de circular en motocicleta.

El mensaje que transmite la ley es claro: “el motociclista es un delincuente y debe ser humillado y perseguido como tal”, una falacia que ofende a todos los ciudadanos honestos, agravio aun mayor por emanar directamente del estado mismo.

Es interesante destacar la cruel elección de un chaleco muy similar al uniforme utilizado por los convictos condenados en cárceles de varios países del mundo (Estados Unidos, Alemania, etc), siendo un estilo de uniforme siempre vigente en la mente de los argentinos, gracias a la influencia de películas extranjeras, con lo cual es fácil que la sociedad asocie el chaleco fluorescente con el uniforme de un convicto peligroso.

Vestir de manera obligatoria un chaleco de un color llamativo, ridículo y numerizado, atenta contra la imagen personal, ningún ser humano debe ser obligado a vestir algo que le disgusta, le causa un deterioro de su imagen respecto a sus pares o la sociedad, o lo estigmatiza o individualiza de alguna manera debido a sus preferencias, condición social o modo de transporte.

Se priva al individuo de su derecho a utilizar una vestimenta acorde a sus necesidades, preferencias, creencias y gustos personales.

La motocicleta es representante tanto de una forma de vida, como una ideología, una colectividad de motociclistas, como así también en el caso de las motocicletas de menor valor, una cuestión de clase social, siendo el vehículo de preferencia para las personas de menores recursos económicos.

Esta ley es tan inmoral y absurda como, por ejemplo, exigir que personas de bajos recursos o de cierta religión vistan de colores vistosos por ser considerados “potenciales delincuentes” sin ningún justificativo ético que lo sustente.

El mensaje que promulga el estado con el texto de la ley de transito derrocha prejuicios y discriminación hacia el motociclista.

Causa una clara estigmatización del ciudadano motociclista y daño a su imagen frente a la sociedad, fomentando el escarnio, la humillación y la vergüenza, en franca discriminación del mismo, debido a su preferencia de vehículo, discriminación fomentada en forma directa por el estado mismo.

Esta numeración preventiva de ciudadanos inocentes tiene nefastos antecedentes históricos, siendo su máximo exponente la estrella de David numerada que los Nazis obligaron a utilizar a la comunidad judía.


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