En Colombia, NO sirvió de nada el chaleco

publicado a la‎(s)‎ 20 feb. 2011 20:22 por Moto Ciudadanos   [ actualizado el 23 feb. 2011 22:11 ]
A 8 años de implementada la ley, la inseguridad sigue igual y no bajó la accidentalidad

Con esta frase resumió el senador colombiano Manuel Virgüez la experiencia de ese país con la normativa que obligaba durante 8 años a los motociclistas a llevar un chaleco con la patente del vehículo.

Actualmente, el chaleco no se pide más, debido a su inutilidad, confirmo el Ministro de Transporte Colombiano, Andrés Uriel Gallego.

La ley conocida como Código de Tránsito, el uso del chaleco no aportó a sus objetivos originales, es decir a reducir la inseguridad que producen los fleteros, como se denomina a los "motochorros colombianos", especialmente los que participan en salideras bancarias, ni a disminuir la siniestralidad.

¿Cuáles fueron los argumentos para implementar el número de patente en el casco y en el chaleco?

En principio fue hacer más visible al motociclista y evitar la inseguridad ciudadana frente a delitos cometidos a bordo de una moto. Luego de que el alcalde de Bogotá lanzara la idea, muchos otros alcaldes empezaron a copiar la medida. Luego, en el año 2002 el Congreso sancionó la ley 769, comúnmente llamada Código de Tránsito. En dos de sus artículos se implementa el uso permanente para todo el país del chaleco reflectivo y el número de placas en el casco para todos los motociclistas, dejando en libertad a los alcaldes de los municipios a reglamentar el color y la cinta reflectiva.

¿Cómo resultó esa medida?

Pues... eso se convirtió en un caos

Durante estos ocho años los resultados son: no hubo uniformidad en el uso del chaleco, en climas cálidos se convirtió en una molestia por el excesivo calor, los motociclistas nos quejamos porque consideramos que la placa impresa nos estigmatiza, como si fuéramos vacas marcadas. 

Por otro lado, también se generó corrupción en los municipios ya que había muchos intereses respecto a quiénes fabricaban los chalecos. 

Pero yendo al centro de la cuestión, la accidentalidad continuó porque el problema de fondo es la falta de educación y la forma como hoy aquí en Colombia se expiden las licencias de conducción. 

Y con respecto a la inseguridad, todavía sigue. Por más que la policía mostraba videos grabados cuando se cometían ilícitos a bordo de una moto, dentro del proceso penal fue imposible judicializar a los delincuentes.

¿Por qué?

Por la sencilla razón de que cuando se analizaba la foto o el video, ¡oh, sorpresa!, no coincidía el número de la placa con el número del chaleco y con el número del casco. Todos eran falsos. Los delincuentes usan motos robadas, hurtadas, chalecos con números falsos, cascos con números falsos, para despistar a las autoridades.

¿Aconseja entonces una medida de esta naturaleza?

De ninguna manera. 

Si el problema son los fleteros, lo que se debe proponer al alcalde es aumentar la policía motorizada, que haya más cámaras de seguridad y un mayor compromiso de los bancos. Aquí, cuando una persona va a sacar un dinero considerable del banco, llama a la policía y le prestan el servicio de escolta. 

Además, detrás de estas medidas puede haber intereses comerciales. En general, cuando se proponen, ya tienen listo el negocio de la fabricación de chalecos. 

No digo que allá sea así, pero aquí surgió precisamente con esa motivación, disfrazándola de inseguridad y accidentalidad. 

Estoy de acuerdo con que se debe estimular el uso de prendas de alta visibilidad y las luces encendidas las 24 horas. 

Pero no permitan esa medida absurda, atentatoria a la dignidad humana. 

Un argumento que doy siempre es: prohibamos el uso de celulares porque ¿cuántos delitos también se cometen con ellos?

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