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No se dice "motochorro", se dice DELINCUENTE.

publicado a la‎(s)‎ 12 dic. 2014 13:34 por Moto Ciudadanos
Usar el termino "motochorro" estigmatiza al motociclista, y es igual de discriminatorio, burdo e ignorante que decir "peatonchorro", "autochorro", "bicichorro" y variantes.
Los simios que escriben las notas sobre "motochorros"

Es hora de que los medios empiecen a redactar correctamente, y llamar las cosas por su nombre: "delincuente".

El "motochorro" no existe, es un DELINCUENTE que escapa en moto, simplemente.

¿Se habla de "peatonchorro" en los medios, como el par que asaltaron al famoso Roberto Piazza en el día de ayer?

¿O "autoasesinos" como los que atropellaron y mataron -en automóvil- a un niño de 12 años hace menos de una semana?

No, los periodistas "profesionales" no deforman el lenguaje para estigmatizar a los peatones o los automovilistas, pero si lo hacen para estigmatizar a los motociclistas.

Los "peatonchorros", "bicichorros", "autochorros", "motochorros", son todos DELINCUENTES, y sus sinónimos: malhechor, agresor, criminal, transgresor, ladrón, bandido, bandolero, forajido, etc...

Manos oscuras, que manipulan los medios y mueven los hilos de la marioneta, quieren hacer creer a la gente que todos los que andan en motocicleta -cientos de miles en toda Argentina- son delincuentes.

Con solo usar la lógica: se han vendido mas de 450,000 motos solo en 2014, ¿hay 450,000 nuevos “motochorros” en las calles?

Obviamente NO.

Estos +450,000 nuevos motociclistas son gente que compra moto para hacer lo lógico: desplazarse de un punto a otro con un amigo, un familiar, un ser querido.

Sin embargo, pretenden hacerle creer a las personas que todo aquel que circula en motocicleta es un peligroso delincuente.

El Observatorio de la Discriminación en Radio y Televisión ha recibido masivos reclamos en relación al uso del término “motochorros” en los medios televisivos y radiales, y junto con el INADI, han recomendado que los medios de comunicación cesen en el uso de dicho neologismo.

El Plan Nacional contra la Discriminación (PNcD) establece que son prácticas sociales discriminatorias crear y/o colaborar en la difusión de estereotipos de cualquier grupo humano por características reales o imaginarias, sean éstas del tipo que fueren, sean éstas positivas o negativas, y se vinculen a características innatas o adquiridas.

Es necesario agregar que las prácticas sociales discriminatorias no se explican por ninguna característica que posea la víctima de dichas prácticas, sino por las características del grupo social, sociedad o Estado que lleva a cabo el proceso discriminatorio.

Con el uso del nefasto invento “motochorro”, en lugar de llamar a los criminales como lo que son, unos “delincuentes”, se estigmatiza a todos aquellos que utilicen la moto como medio de locomoción, desconociendo la presunción de inocencia, una de las garantías fundamentales consagradas en la Constitución Nacional.

Siguiendo el razonamiento utilizado por Scioli -y los periodistas de ciertos medios de comunicación-, de forma análoga, se podría implementar que aquellas personas con un determinado nivel de poder adquisitivo deban llevar en un colgante su nombre y apellido, DNI, y CUIT para disminuir los niveles de evasión fiscal, o aquellas personas que vivan en “zonas peligrosas” tengan que vestir un brazalete con sus datos identificatorios.

La falta de racionalidad, es decir la desproporción entre los medios elegidos y los fines buscados, es alevosa.

La negación de las garantías básicas y hostigamiento a un grupo de personas que eligió utilizar el medio de transporte que el gobierno considera la raíz de sus problemas, es el resultado de la desesperación, pero no la desesperación por la “seguridad ciudadana” o la “seguridad vial”.

La imposición de chalecos y cascos con identificación, es un acto desesperado para seguir emparchando, ocultando y manipulando la deteriorada situación bonaerense.

Las cosas como son, se dice MOTOCICLISTA, no “motoquero” ni “motochorro”; quien delinque es un “delincuente”, sea que vaya en auto, moto, avión, patineta, cohete espacial, a pie, etc.

Se dice “delincuente”, no “motochorro”; o acaso hablamos de “peatonchorro”, “autochorro”, “bicichorro”, “palermogolico”, “politichorro”, “perioditrucho”, etc ?

Y un delincuente NO es un motociclista.

El delincuente que tanto promocionan los medios es un tipo que usa la moto como una herramienta, no pertenece a la comunidad motociclista argentina, y es absolutamente repudiado.

Quien roba y escapa en moto, pertenece a una minoría rechazada y repudiada por todos los motociclistas; principalmente por una simple razón: primero nos roban a nosotros las motos para luego salir a delinquir.

El periodista que usa esos términos es un ignorante, un bruto, y simplemente esta haciendo mal su trabajo.

Un “periodista” que usa “motochorro” en su redacción o vocabulario, es un inculto que suplanta sus falencias al redactar con neologismos que no existen en el idioma español.

El medio que utiliza “motochorro” en sus publicaciones, embrutece a sus lectores, masacrando a un lenguaje rico y florido, con palabras inventadas con el único objeto de estigmatizar a las personas, crear miedo y vender sensacionalismo.

Encima tenemos a necios como Scioli o Ritondo, tratando de ponerle a la gente una patente sobre el cuerpo: ¿por que no pusieron estrellas amarillas con un numero tatuado? no sean tímidos, si van a poner medidas del Tercer Reich, no las pongan tan disimulados!

Interesante es que también que quieren crear un ghetto donde la “gente de segunda” no puede circular junto a un ser querido, un familiar, un amigo o la pareja. ¿Y si vivís en la zona “ghetto”? No podes entrar a tu propia casa con un ser querido! GENIOS!! Retrocedimos 100 años en materia de derechos del ciudadano...

Eso sin contar que obligan, a quien compra un casco nuevo, a anular la garantía de los cascos de media y alta gama al modificarlos con el adhesivo obligatorio. Esto es algo que cualquier casco moderadamente bueno prohíbe expresamente en su declaración de garantía, precisamente por que ciertos solventes del pegamento pueden, y muchas veces debilitan la calota externa del mismo.

Es como pedirle a un automovilista que, ni bien saque su 0km de la concesionaria, altere las medida de seguridad tales como airbag o cinturones de seguridad. Una burrada técnica y jurídica.

La ley del chaleco no es mas que una medida pensada por burros para satisfacer los deseos de pan y circo de los ignorantes.

El uso de esta palabra se extendió a tal punto, tanto en los medios como en el discurso social, que prácticamente se convirtió en un sinónimo humillante y discriminatorio de “motociclista” o “motoquero”.

Han creado una caza de brujas, una metodología de estigmatizacion, y quieren tomar al motociclista como “chivo expiatorio” de los problemas de la sociedad.

Así, se ha construido una imagen de peligrosidad con respecto a los usuarios de motos, los cuales en su inmensa mayoría son gente común que opta por la motocicleta por que es económica, divertida y practica.

El amor del argentino con la motocicleta existe desde principios de 1900 cuando llegaron las primeras motocicletas al país.

La moto es uno de los medios de transporte por excelencia en la provincia de Buenos Aires, y no pensemos solamente en el conurbano, estamos hablando de TODA la provincia, de las ciudades, parajes y pueblos del interior también.

Durante el año 2013, según informa la Asociación Argentina de Motovehículos, se patentaron casi 200.000 unidades solamente en esa provincia, un 28% de los patentamientos del año pasado en todo el país.

La gran mayoría de los motociclistas son personas que utilizan la moto para dirigirse a su lugar de trabajo, estudio, visitar amigos o familiares.

Desde los medios quieren mostrar la imagen de que solo “los loquitos” andan en moto, cuando la realidad es que cada vez mas profesionales, estudiantes, y gente común en general optan por subirse a una moto por ser un vehículo económico, agradable y divertido.

Con solo pasar por afuera de una universidad, se verán decenas de motocicletas de los estudiantes que allí concurren. Con simplemente caminar por la vereda de un edificio de oficinas, se observará las docenas de motocicletas de los oficinistas que optan por concurrir de manera eficiente al trabajo.

La moto no es solo para robar carteras como nos quieren hacer creer los “periodistas”, la motocicleta es un vehículo excelente para el ciudadano común, y miles de personas particulares la usan y eligen a diario como medio de transporte.

Esta construcción mediática contribuye al pánico social con respecto a la inseguridad reforzando los prejuicios; antes perseguían a gente de color, o de ciertas religiones; como afortunadamente ya no pueden poner ese tipo de titulares en la prensa, buscan la manera de seguir discriminando inventando palabras nuevas.

El INADI reafirmo indicando que “la vinculación permanente entre quienes delinquen con los usuarios de motos reproduce el estereotipo y la imagen discriminatoria del pobre-marginal-peligroso”. En el texto, se aclara: “Más allá de que sea una obviedad decir que una moto puede ser una herramienta para delinquir, quienes delinquen son los delincuentes (y no el objeto). No hay motochoros, en todo caso, hay ‘chorros’ cuando se comete un robo”.

Delincuentes atropellaron y asesinaron a un niño con un automóvil: ¿por que no se habla de #autochorros o #autoasesinos ?

¿van a prohibir el pasajero en auto también?

¿van a ponerle la patente del auto en puertas, baul, techo como si fuera un auto de carreras?

Los medios de comunicación son en gran medida responsables de una campaña de desprestigio hacia el motociclismo, inventando el absurdo neologismo “motochorro”; asesinando al rico lenguaje español. “Motochorro” NO existe en el diccionario, el periodista que lo usa NO puede considerarse un profesional, destruyendo el lenguaje y embruteciendo a sus lectores con esa palabra.

¿Por que no hablan también, entonces, de “autochorros”, “peatonchorros”, “politichorros”, “bicichorros”, “negrochorros”, “porteñichorros”, etc?

Simplemente han inventado la palabra “motochorros” con el objetivo de estigmatizar a todos los motociclistas, para señalar que todos los que andan en moto son posibles delincuentes, cosa que es absolutamente falsa.

Cada vez mas ciudadanos eligen la moto para ir al trabajo, la universidad, la casa de los familiares o amigos.

Es el medio de transporte mas económico y eficiente para la ciudad. Cada vez que alguien circula en moto en lugar de automóvil, nos beneficiamos todos: menos contaminación, menos consumo de combustibles renovables, menor desgaste del asfalto y mayor descongestión vial.

Obligar a un motociclista particular a vestir un uniforme es igual de injusto que obligar a un automovilista a pintar su automóvil de negro y amarillo como si fuera un taxi.

El ciudadano tiene el derecho de elegir como desea vestirse.

La patente va en el vehículo, NO sobre el cuerpo de la persona.

Si este método fuera efectivo -gran falsedad- , entonces ¿por que no salimos todos a la calle con un chaleco con DNI para evitar arrebatos, violaciones, hurtos en supermercados, pungas en el subte, etc? O mejor, ¿Y si nos ponemos todos un bonete que diga “no me robe” ?

Esa idea seria genial : nos ponemos todos un bonete verde que diga “no me robe”, o -si usted tiene planeado robar- un bonete rojo que diga “cuidado”.

Listo.

Hemos solucionado la inseguridad, Gran Daniel's Style...
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